Entrevista con Elena Cabezas Alcalá Presidenta de ASDE – Scouts de España

Entrevista extraída de la Guía de Scout de Extremadura. El papel de la Mujer en el escultismo. Consúltala completa aquí

¿Quién es Elena Cabezas?
Pues Elena Cabezas es una chica sevillana, de 33 años, que trabaja gestionando las relaciones con clientes en una empresa del sector de la construcción. Una chica a la que le apasiona leer, escribir, dibujar, viajar, el arte, patinar. .. a la que le gustan los gatos, el mar, la espuma del café, la Feria de Abril y el olor a azahar.


¿Cuál fue tu primer contacto con el Movimiento Scout?

Mi primer contacto fue a los 16 años, cuando un amigo me llevó a mi primera reunión de mi Grupo Scout, el Lucus Solis 394, allá por el 2004. Fue como una sorpresa: nunca me contó dónde íbamos aquella mañana, ni lo que íbamos a hacer, oquizá yo no llegué a entender en aquel momento lo que quería decir que íbamos a “los scouts, un sitio que te va a gustar mucho”. Y cómo acertó: aquí sigo, agradeciéndole cada día que pensase que el Movimiento Scout estaba hecho para mí

En la historia del escultismo español, ha sido minoritario el acceso de la mujer a posiciones con mayor responsabilidad, o más bien, representatividad (ejemplo presidencia) con respecto a los hombres. ¿Cómo te sientes de ser la primera presidenta de ASDE-Scout de España?
Sientes vértigo, responsabilidad, presión, miedo, orgullo y alegría, a partes iguales. Todo va cargado en una mochila, y conforme pasa el tiempo y vas asimilando las vivencias, en ocasiones esa mochila pesa más de lo que te gustaría.
Al final, ocupas el mayor cargo de representación de la entidad y se mira al detalle cada cosa que hagas o digas. Y no es fácil. Yo no he tenido referentes femeninos para poder tener la seguridad de estar haciendo las cosas de la mejor manera, para tener la certeza de que, de la forma en la que pienso, cuido y lidero la Organización, es la adecuada.
Ser la primera tiene sus cosas buenas y malas. Las malas, que tienes que romper moldes, patrones, convencionalismos, con los que llevamos conviviendo mucho tiempo. Lo bueno, que siento orgullo y un respeto enorme de poder estar sirviendo de inspiración para otras muchas chicas, que ojalá, en un futuro, quieran ser parte activa de cargos de coordinación, gestión o responsabilidad, pero sobre todo, que sepan que es posible porque otras mujeres estuvieron ya ahí.

¿Has encontrado alguna dificultad por el hecho de ser mujer, durante el desarrollo de alguna de las etapas del Movimiento Scout? ¿y en la etapa de desarrollo de tu cargo federal?
No sabría decir si las dificultades que encontré a lo largo de mi etapa anterior a la presidencia fueron debido al hecho de ser mujer. Siempre he vivido el Escultismo de una manera muy especial y particular: empecé a formar parte de él en su última etapa educativa, como Rover, donde además solo estuve un año, y continué el resto como Scouter, siendo aún muy joven y sin apenas experiencia previa en el Movimiento.
Todas las vivencias en mi Grupo Scout, a nivel internacional o en nuestra Federación han sido aprendiendo, haciendo, a base de errores, descubriendo. Sí es cierto que en la mayor parte de mi camino me han acompañado más hombres que mujeres, o más bien, han sido los hombres quienes han tenido esos cargos de coordinación y representación en los que yo me he ido involucrando.
Este trienio como presidenta está siendo un reto a nivel personal. Soy consciente de que los cargos de representación en la entidad, para mucha gente, generan rechazo o desconfianza, pero las dificultades que estoy experimentando bajo el cargo son mucho mayores que las que viví durante mi trienio anterior. Críticas tan simples por cómo visto o cómo hablo, por ser mujer.
Todo lo que estoy viviendo me está sirviendo para conocer a una Elena que desconocía, que supera con creces las dificultades, que sigue mejorando, que está realizando un autodescubrimiento de sí misma y que está encontrando la sororidad de grandes mujeres de esta Organización que me han ayudado a ponerme unas gafas moradas, que, no solo me están sirviendo para encontrarme a mí misma, sino para levantarme cuando hace falta y levantar la barbilla en aquellos momentos en los que te preguntas si de verdad esto merece la pena. Si merece la pena cargar sobre los hombros la mochila que supone romper un techo de cristal y enseñarle al resto de chicas y mujeres que en nuestra Organización hay sitio para todas ellas y que pueden llegar hasta donde se lo propongan. Sí, me merece la pena.

¿Crees que es difícil la conciliación familiar y profesional con las labores y compromisos que requiere desempeñar un cargo de responsabilidad?
Creo que el voluntariado en sí, tal y como lo concebimos al menos desde el Escultismo, hace difícil la conciliación tanto familiar como profesional.
Tenemos un voluntariado muy exigente, donde la mayor parte del trabajo recae en el voluntario, y esto aumenta la presión por el desempeño de sus tareas y de cumplir las expectativas que los demás tienen de nosotros.
Probablemente en un Equipo Scout, por la misma razón que comentaba antes de que se mira con desconfianza los cargos y por el esfuerzo de demostrar que aquí has venido solo a trabajar y a mejorar, nada más, hace que te exijas dar el 200%.
En mi caso no tengo cargas familiares y puede facilitarme un poco más el desempeño del cargo, pero eso no me salva de que, por ejemplo, haya sufrido los comentarios de mi propia familia por el alto nivel de entrega, estrés, exigencia o disponibilidad que se requiere.
Una persona como yo, con 33 años, siendo mujer, claro que me pregunto “¿y si quiero formar una familia, lo pondría compaginar con la presidencia?”. Mi respuesta la tengo clara, lo que no estoy tan segura es de si nuestra Organización está preparada para ello porque, aunque eduquemos en valores de igualdad y equidad, somos parte de una sociedad a la que aún le queda mucho por recorrer, por cambiar e interiorizar la conciliación familiar. El hecho de que en nuestra Organización haya habido pocas mujeres ocupando cargos de responsabilidad hace que no estemos acostumbrados a ver lidiar a una presidenta o a mujeres de ejecutivas con hijos o embarazadas, con todo lo que ello supone. Yo preguntaría a la Organización, ¿estaría dispuesta a entender, a respetar, a asumir, una presidenta que sea mamá durante su mandato, o debe renunciar por saber que un embarazo puede ser complicado, un posparto puede ser doloroso y una crianza de un bebé en sus primeros meses y años es agotador? Porque si la respuesta es no, seguiremos renunciando a asumir cargos de responsabilidad cuando nos llegue la inquietud de querer formar una familia, algo que muchas de mis compañeras cuando les pregunto sobre su continuidad en estos puestos, me comentan que es una de las principales causas para no continuar o no aceptar el cargo.


¿Te has sentido escuchada en las reuniones donde predominaba el género masculino?
Afortunadamente, sí me he sentido escuchada. En los dos mandatos en los que he formado parte de un Equipo Scout, la mayoría de mis compañeros han sido hombres. Durante el primer trienio fui la única mujer y en este segundo solo somos dos. Creo que he tenido suerte con mis compañeros de viaje, han sido siempre respetuosos conmigo y he aprendido mucho de ellos. No obstante, también creo que los roles que he desempeñado han sido muy diferentes.
Una cosa es sentirse escuchada y otra sentir que tienes la misma seguridad y confianza para expresar y defender tus ideas. Y eso, depende más de la educación recibida.

A nivel federal, en cuanto a los premios y reconocimientos otorgados, no hay ninguna mujer entre las personas reconocidas con el lobo de plata. ¿Qué opinas de este hecho? ¿A qué crees que se debe?
Personalmente, al reflejo de la sociedad en la que vivimos y de la somos parte, por mucho que nos cueste aceptarlo y trabajemos para cambiarlo. Una sociedad en la que los altos cargos directivos o de responsabilidad de nuestra Organización han estado principalmente ocupados por hombres. No obstante, no solamente sucede en Scouts de España, ocurre también con las máximas distinciones internacionales como el Lobo de Bronce de la Organización Mundial del Movimiento Scout, o en propio ámbito académico. Por eso hay que visibilizar más, seguir educando y animando a nuestras compañeras a dar un paso en la asunción de cargos directivos y, sobre todo, agradecer más el trabajo que se hace.

¿Qué se puede hacer desde el movimiento scout para que haya mayor equidad entre los géneros?
Durante estos años como Presidenta he reflexionado mucho sobre esto. Considero que estamos trabajando muchísimo no solo a nivel federal sino también desde los Grupos Scouts y las Organizaciones Federadas en poner esta realidad sobre la mesa y en comprometernos como Movimiento a cambiar la realidad. Nuestra labor educativa está siendo vital para que se escuche, se trabaje, se visibilice … pero estoy convencida de que nosotras somos parte esencial para el cambio. Recuerdo que, cuando estuvimos preparando la candidatura para este Equipo Scout en el que yo me postulaba como presidenta, me propuse poner en una lista todos los nombres de las mujeres que encajaban en las posibles áreas porque quería un equipo conformado por mujeres en su mayoría, por el simple motivo de que quería ofrecer la oportunidad a tantísimas mujeres competentes y valiosas que tenemos en esta casa. Me sorprendió, y me entristeció también, cuando prácticamente todas declinaron la oportunidad. Algunas porque no se sentían preparadas, otras porque les resultaba muy complicado compaginar su vida laboral y personal con este cargo (porque entre sus planes, barajaban formar una familia) y las que menos, porque decidieron optar por el nivel OF. Ahí fue cuando me di cuenta de que podemos hacer todos los esfuerzos en educar a nuestra infancia y juventud, pero que, si no somos nosotras las que damos un paso adelante, aunque suponga aceptar el cargo con miedo, como hice yo, o con incertidumbre por tus planes de futuro, si no somos también parte activa de este cambio y referentes para quienes vengan detrás, costará mucho más tiempo cambiarlo.

¿Cómo fomentarías la visibilidad de las mujeres dentro del movimiento scout?
A través de las diferentes iniciativas como estamos haciendo desde todos los niveles: como estas entrevistas, a través de reconocimientos (recientemente he sido conocedora que un Grupo Scout de Scouts Valencians, el GS La Nucía, tiene una distinción para las mujeres que realizan una labor en el propio Grupo) y por supuesto, tomando la iniciativa y desafiando esos cargos que son

¿Cómo fomentarías la visibilidad de las mujeres dentro del movimiento scout?
A través de las diferentes iniciativas como estamos haciendo desde todos los niveles: como estas entrevistas, a través de reconocimientos (recientemente he sido conocedora que un Grupo Scout de Scouts Valencians, el GS La Nucía, tiene una distinción para las mujeres que realizan una labor en el propio Grupo) y por supuesto, tomando la iniciativa y desafiando esos cargos que son minoritariamente ocupados por mujeres, sin tenerles miedos, simplemente teniendo voluntad para querer cambiar el mundo y hacerlo lo mejor que sabemos.

¿En qué momento el término boy scouts cambia a scouts? ¿Qué implicaciones tiene este cambio para el movimiento?
En España, el término “boy” se elimina en el momento en el que se aceptan a chicas (que por entonces estaban en el Movimiento Guía, si no recuerdo mal, allá por los años 60-70).
Personalmente, como movimiento educativo, creo que fue un paso enorme hacia la coeducación, hacia ofrecer las mismas oportunidades y espacios a las chicas que a los chicos, que por aquél entonces, solamente estaban concebidos para ellos.

¿Tienes constancia de si los grupos scouts tienen mayor participación masculina o por el contrario son grupos más feminizados? ¿A qué crees que se debe?
Curiosamente, y lo que a su vez sorprende, es que, a nivel de socios, de manera general, suele ser equitativo el número de hombres y mujeres. Igualmente pasa a nivel de personas voluntarias. Donde se detecta la diferencia es en los puestos de responsabilidad, y ya no tanto en la coordinación de los Grupos Scouts o en los cargos de Organizaciones Federadas, que depende más de la región y los principales recursos voluntarios que se tenga. Puede ser que esa barrera ya la hayamos saltado. Al final, como movimiento educativo que educa en la igualdad, nuestra infancia y la juventud está recibiendo una educación muy distinta a la que, por ejemplo, yo, pese a ser joven, recibí. Las generaciones más jóvenes (y teniendo en cuenta que los scouters tienen una edad media muy joven) están siendo educados dentro de nuestro Movimiento para asumir el liderazgo¡ lo que falta son esos referentes, esas mujeres en los escalones más altos para que puedan ver que no hay límites, que, si quieren, pueden liderar una Organización.

Existe una percepción generalizada de que en el escultismo hay un mayor número de personas voluntarias del género femenino y que además se encargan mayormente de las secciones de castores y lobatos. ¿crees que este hecho está relacionado con la maternidad y/o con la creencia de que la mujer se dedica más a los cuidados?
Sin duda. Creo que nuestra cultura y nuestra sociedad nos ha colocado siempre en esa posición, a cargo de los cuidados, y es algo que tanto nosotras tenemos interiorizado como nuestro alrededor. Obviamente, no significa que no haya mujeres a las que les guste las secciones mayores y sean unas excelentes scouters, pero sí creo que el cómo vivimos y el cómo hemos sido educadas, influye mucho.

Y para terminar, ¿qué les dirías a todas esas chicas y mujeres que están leyendo tu entrevista y pertenecen a alguna sección del movimiento scout o a organizaciones externas?
Las animaría a seguir aprendiendo constantemente. A desafiarse a ellas mismas, a querer seguir mejorando, a apostar por decisiones que dan vértigo, porque así es como se avanza y se crece personalmente. Nos equivocaremos, constantemente, pero nos equivocaremos intentándolo hacer lo mejor que podemos.ambién les diría que se escuchen a ellas mismas: lo que les gusta, lo que les apasiona, lo que les da miedo, lo que no les gusta, lo que quieren cambiar. Que aprendan a quererse, a respetarse y a cuidarse tanto por dentro como están acostumbradas a hacerlo por fuera, porque el proceso de autoconocimiento las hará más fuertes y seguras de sí mismas. Y que cuando se sientan frustradas, tristes o incomprendidas, lo compartan con compañeras de viaje. A mí me ha ayudado mucho a entender que el problema no siempre soy yo ni el cómo hago las cosas. El problema es que se sigue mirando el mundo y actuando en él en base a unos patrones que se hicieron sin contar con nosotras, y es normal que así, en ocasiones, sintamos que no encajamos o que estamos incómodas.