Día Mundial del Medio Ambiente

Por el Día Mundial del Medio Ambiente, desde ASDE- Scouts de Extremadura nos hace especial ilusión entrevistar a Mamá Cabra, un proyecto que se define como agroecología por un mundo rural vivo y como un sueño hecho realidad. Sus fundadores, Dani y Carmen.

1. Lo primero, nos gustaría preguntaros por esa segunda parte, el sueño de crear este proyecto tan bonito y respetuoso con el medio ambiente ¿cuál es vuestra historia?

Mamá Cabra comienza su andadura como un proyecto de campo hace 11 años. Pero la idea de comenzar este proyecto ronda nuestras cabezas desde que éramos bien jovencitos, durante nuestra etapa universitaria. De hecho la idea inicial de irnos a vivir al campo e intentar ganarnos la vida mediante la realización de actividades agroganaderas y silvopastoriles basadas en la agroecología era una idea compartida con varios amigos con los que estuvimos a punto de iniciar un proyecto en Galicia. Pero finalmente las vueltas de la vida nos llevaron a Extremadura y ha sido aquí donde hemos concentrado todos nuestros esfuerzos.

2. Para quienes nos estén leyendo ahora mismo, habláis de agroecología y del aprovechamiento de los ciclos naturales ¿podéis explicar cómo entendéis la relación con el medio natural?

Nosotros entendemos el medio natural como la base de la vida, tanto de las plantas y los animales como de los humanos, y como una fuente infinita de riqueza y alegrias. A lo largo de estos años hemos ido aprendiendo mucho sobre este medio natural, y hemos sido conscientes de lo desconectados que estamos en general los humanos de la naturaleza y sus ciclos. 

En Mamá Cabra, mediante la experimentación y el aprendizaje práctico hemos ido adaptando nuestro modelo productivo a nuestro entorno. Así hemos aprendido mucho del ecosistema en el que nos encontramos, la dehesa y el monte bajo mediterráneo, y de cómo nuestros animales interactúan con el mismo, aprovechando sus recursos y moldeando su paisaje.

En la base de nuestra filosofía está el mostrar un profundo respeto por este medio natural, y todas nuestras interacciones con el mismo se encaminan a conservarlo y en la medida de lo posible mejorarlo. La experiencia de esta década de actividad agroganadera en nuestra finca nos ha mostrado que es posible, sin la utilización de químicos y con bajas cargas ganaderas, llevar a cabo una actividad productiva que no solo no daña el ecosistema sino que lo mejora, aumentando su fertilidad y biodiversidad, lo que con el paso de los años permite obtener mayores producciones sin la introducción de insumos externos. Es decir, que trabajando bajo los principios de la agroecología y adaptándonos al medio, conseguimos producciones bastante interesantes, y sobre todo contribuimos a que nuestro ecosistema sea realmente sostenible y mejore con el tiempo. 

3. También nos gustaría preguntaros por los animales, que son grandes protagonistas en vuestras vidas y trabajo. En los últimos años ha aumentado la conciencia sobre los derechos de los animales y desde nuestra organización es uno de los ámbitos de sensibilización que más desarrollamos. Nos gustaría conocer ¿cómo es vuestra relación con estos? 

Los animales son una parte esencial de nuestras vidas. Siempre hemos sentido una atracción enorme por todo el mundo animal, pero ha sido a raíz de comenzar con nuestro proyecto cuando realmente hemos profundizado en el conocimiento del mismo.

Nuestro objetivo con los animales ha sido siempre contribuir dentro de nuestras posibilidades a que estén “agustito”. Es decir, si creemos que en algún momento necesitan refugio se lo proporcionamos, si necesiten complementación alimenticia en alguna época del año se la administramos, si tienen algún problema sanitario que creemos que podemos resolver nos ponemos manos a la obra, etc.

Podríamos decir que la clave en que todo esto funcione y nuestro rebaño se encuentre sano, fuerte, feliz y en equilibrio, es que  sepamos identificar mediante la observación y la experiencia cómo se encuentran los animales para contribuir a su bienestar. 

Al trabajar en esta dirección, poco a poco se avanza en otra, en la relativa a las producciones, no solo cuantitativamente sino cualitativamente. Para nosotros es evidente que para que nuestras cabras produzcan leche de calidad tienen que tener todas sus necesidades cubiertas y además encontrarse relajadas y contentas.

Además creemos que en cierto modo, para lograr un rebaño sano y equilibrado que nos ofrezca leche de calidad óptima, nuestras cabras deben sentirse “realizadas”… tratamos de explicarnos… Creemos que los modelos ganaderos intensivos e industriales, además de muchos otros impactos negativos, tienen la capacidad de “idiotizar” al máximo a los animales. Imaginad una cabra a la que se la encierra en una nave día y noche, se le administra agua y comida en abundancia en un espacio hiperreducido y se limita su movilidad e interacción con el medio natural. Evidentemente ese animal está siendo desnaturalizado, se está eliminando en cierto modo su esencia vital. Ya no tiene que buscar su comida, ni aprender donde se encuentra el agua, ni se ve afectada por el paso de las distintas estaciones del año, e incluso la interacción entre los mismos animales se desvirtúa debido a la ausencia de espacios amplios en los que desarrollarse. ¿No os parece que su vida puede ser profundamente aburrida y repetitiva? Comer siempre la misma ración de comida, por muy nutritiva que esta sea, ¿no os parece que puede ser un auténtico rollo?

En nuestro rebaño, en cambio, ocurren muchas cosas cada día, que además van variando a lo largo del año. Nuestras cabras y ovejas pasan la mayor parte del año en campo abierto. Esto significa que tienen un espacio enorme en el que estar y con el que interactuar. Cada día deciden dónde quieren ir a pasear y a buscar su alimento, y en esas decisiones se producen distintas interrelaciones entre ellas; algunas, normalmente las más mayores toman la iniciativa y se sitúan al frente del rebaño para dirigirlo, otras son más remolonas y se quedan al final. Algunas más traviesas se separan un poco del pelotón central para comerse alguna flor desperdigada y luego tienen que darse una buena carrera para alcanzar a sus compañeras. De vez en cuando surgen ciertas disputas y pequeñas peleas en las que participan unas cuantas cabras, se hacen corrillos y hay algunos choques de cuernos… ¡sí, nuestras cabras tienen cuernos! no se los quemamos al nacer como ocurre en la mayoría de las explotaciones intensivas de caprino de leche.

Además las distintas estaciones del año van marcando el ritmo y las rutas de nuestros animales. En la época de la montanera, cuando la bellota cae de las encinas, la obsesión del rebaño es comer cuantas más bellotas mejor, y se pasan el día corriendo de encina a encina… por supuesto ellas tienen sus preferencias por unas u otras encinas, y también seleccionan las bellotas, dejando para el final las menos sabrosas o las picadas.

Los ardientes días de verano se ve cómo buscan la sombra, mientras que en otoño-invierno se despanzurran a dormitar a pleno sol. Recuerdan perfectamente cuándo florece la retama en primavera y se las ingenian para llegar a las flores más altas de la planta. Cuando llega agosto y se forma su fruto “el retamín”, también se lo comen gustosas, tanto de la planta como rebuscando por el suelo. También les encanta la flor de la aulaga y se apañan para arrancarla de la planta sin siquiera rozar sus afilados pinchos. El “cantueso” y el “tomillo burrero”, con sus hojas verdes durante todo el año siempre están ahí para picotearlas en su camino hacia otros lugares. 

También en ocasiones tienen sus pequeños actos de rebeldía, y se las ingenian para escaparse de nuestra finca y meterse en la de algún vecino para darse un buen atracón de hierba o bellotas. 

En definitiva llevan a cabo una vida animal de lo más completa e intensa. Y como podéis imaginar esto se traduce en un estado sanitario óptimo y unas producciones de leche de una calidad excepcional, y además muy cambiante a lo largo del año.

4. Para terminar, os agradecemos mucho este tiempo que nos habéis dedicado y os dejamos este última pregunta para que nos dediquéis un mensaje aprovechando esta jornada dedicada al Medio Ambiente, estamos seguros y seguras de que nos resultará realmente inspirador.

Creemos que dada la emergencia climática en la que nos encontramos las posibles soluciones no pueden ser tímidas  y descafeinadas. Creemos que se debe producir un auténtico cambio de paradigma, y apostar por un enfoque productivo radicalmente opuesto al actual. En nuestro sector creemos que debemos encaminarnos a producciones agroganaderas totalmente respetuosas con el ecosistema en el que se desarrollen. Cuando hoy en día se habla de “sostenibilidad” en la prensa o televisión, en general se hace de una forma vaga y ambigua, y se convierte fundamentalmente en una coletilla vacía de significado real. Llevar a cabo una actividad agroganadera sostenible significa producir alimentos sin que el lugar donde se produzcan se vea afectado negativamente por dicha actividad, garantizando de esta forma que el entorno se mantenga sano, equilibrado y libre de contaminación para que pueda continuar indefinidamente en el tiempo proporcionando los recursos necesarios para producir dichos alimentos. 

En la actualidad las producciones realmente sostenibles son la excepción a la norma, y por mucho que las grandes empresas de alimentación quieran vestirse de verde y convencernos de lo ecológicas y sostenibles que son, la gran mayoría utiliza estos términos como puro márketin para alcanzar sus objetivos de venta, engañando a la población y desvirtuando la realidad por motivaciones económicas. 

Para que alcancemos dicha sostenibilidad debemos repensar todo el sistema y apostar por producciones locales, de menor tamaño, en la que se aprovechen los recursos locales y se minimice la utilización de insumos externos, sobre todo de los provenientes del petróleo y otros combustibles fósiles. Debemos apostar  por las energías renovables, pero a pequeña escala, para no generar grandes impactos ambientales. Y debemos aprender como sociedad a consumir aquello que menos perjudica al planeta, lo que más cerca tenemos para evitar largos transportes y solo durante las épocas del año en que puedan producirse de manera natural. 

No debemos olvidar que todo lo que consumimos nos lo da la Naturaleza y la mejor forma de mostrar nuestro agradecimiento es esforzándonos porque nuestra forma de vida no la maltrate, sino que la revitalice. El cambio es posible, pero no debemos pensar que será fácil y que lo harán otros por nosotros, todos tenemos nuestra dosis de responsabilidad y entre todos podemos cambiar y mejorar la realidad.